jueves, 23 de febrero de 2012

Amalgama entre física cuántica y arte textil

Señoras y Señores, aquí les presento hoy al Gran Colisionador de Hadrones ubicado cerca de Ginebra en la frontera Franco-Suiza y como no entraremos en detalles, solamente les digo que este gigante fue construído por científicos que deseaban estudiar el comportamiento y actividad de partículas subatómicas.  Más allá que esto no vamos nosotros a adentrarnos, sino que tomaremos otra ruta que es la de encontrar inspiración en los más diversos y enigmáticos elementos del planeta.

Y justamente esto es lo que hizo la artista británica Kate Findlay después de que se cruzó frente a ella un artículo en el periódico acerca de la puesta en marcha de este gigantesco elemento científico.
Sus colores y su forma inmediatamente acapararon el interés de Kate quien ha desarrollado el arte textil desde hace más de 15 años. 
Variantes de la obra de Kate Findlay CLICK
De una pieza se siguió a otra y luego a otra.  Las variantes que ha ejecutado a partir de este elemento le han llevado tres años.  Al inicio sus piezas eran muy apegadas a las imágenes de este gigantesco elemento pero aún así, eran interpretadas combinando textiles y otros medios artísticos bidimensionales.  
Al paso de los meses se fue interesando cada vez más en la mecánica cuántica, en cómo un elemento de esa escala monumental  busca estudiar las partículas más diminutas. Además de la relación en cuanto a la escala, al tamaño de este colosal componente y lo que los hombres de ciencia intentan descubrir- por supuesto, sin profundizar en logaritmos ni algoritmos, la artista se concentraba en la percepción de profundidad y la manera en que la trabajaría en una superficie bidimensional. 
 El empleo de una rica variedad de telas tanto en texturas como en diseños contribuyó por supuesto a crear patrones enigmáticos en la superficie. 
Comenzó la serie en el Otoño del año 2008 y aún está produciendo obras que giran alrededor de este mecanismo.  Ella argumenta que al trabajar dentro de un mismo tema por cierta cantidad de tiempo, le permite explorar profundamente diferentes ideas y diseños.
 Las primeras piezas eran elementos cuadrados de 60 centímetros. Allí mezclaba tela, cartulina, alambre y abalorios; cualquier elemento que diera el efecto que ella buscaba. 
Como sucede con algunas variedades de pájaros, a Kate Findlay le atraen los objetos brillantes: sedas, sintéticos, laminados holográficos y telas plastificadas como el PVC.
El armado de las piezas necesitaba ser matemáticamente preciso. Los constantes experimentos con diversas técnicas para lograr el efecto deseado pasaron por el laminado de tela sobre cartón, y el "foundation piecing" que le resultó muy útil al momento en que su formato creció y tuvo que recrear segmentos curvos con determinada dimensión.  Todas sabemos lo difícil que puede ser trabajar círculos y que estos se acomoden perfectamente lisos en una superficie.
Las obras más grandes miden 2 metros y en ellas trabajó con técnicas de appliqué y utilizó telas brillantes, sintéticas y translúcidas, además de telas teñidas a mano e impresas con serigrafía. 
Aquí la artista en su estudio.  El proceso de diseño se percibe mejor trabajando verticalmente


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