miércoles, 17 de agosto de 2011

La casa de muñecas de la Reina de Inglaterra

Hace unos días tuve la oportunidad de disfrutar y explorar con todo detenimiento una hermosísima casa de muñecas.  De ella hablaré más adelante.
En este momento quisiera platicarles acerca de la casa de muñecas de la Reina María de Inglaterra.
Quien era ella?  Pues era la reina consorte del Rey  Jorge V y abuela de la Reina Isabel.
Ahora bien, la Reina María no recibió esta casita cuando era niña sino más adelante- en el año de 1920-  como un regalo de amistad y buena voluntad de un grupo de súbditos ingleses que la mandaron contruir con la idea de que se podrían obtener ingresos para asociaciones de beneficencia pública favorecidas especialmente por la reina.     La casita se exhibe en uno de los salones del Castillo de Windsor y continúa brindando ingresos importantes.   La casita -mansión, llamémosla así, fue concebida por quienes la mandaron construir, con todos los detalles habidos y por haber.  El proyecto se le encargó al arquitecto Sir Edwin Lutyens quien construyó espléndidas mansiones en la campiña inglesa además de concebir y ejecutar el proyecto arquitectónico del complejo de edificios contemporáneos del centro de Nueva Delhi. 

Porqué resulta tan fabuloso detenerse a observar cada detalle de esta casita o de cualquier casa de muñecas? Pues se dice que es debido a que lo minúsculo siempre provoca enorme fascinación.  Muchos objetos dejan de ser aterradores y difíciles de manejar cuando se ven a pequeña escala y estas miniaturas provocan gran satisfacción cuando se construyen.

Al constuir la Casita de la Reina hubo de repente que sustituir ciertos materiales pues a pequeña escala presentaban propiedades diferentes como por ejemplo, una sobrecama de seda al reducir su tamaño doce veces ya no permitía drapear el material de la misma forma que en un cubrecama tamaño natural por ejemplo.  Aún así, la casa cuenta con cerraduras y chapas cuyo funcionamiento es idéntico a las que se producen a escala humana y estas miniaturas se abren y se cierran con suavidad y eficiencia absoluta.   Todo es tan perfecto que el ojo constantemente se engaña creyendo que está viendo una habitación real y no una casa de muñecas.

La casita de muñecas de la Reina cuenta con luz eléctrica, tuberías y agua caliente y fría, aspiradora eléctrica,  contactos eléctricos, una plancha que funciona y otra serie de enseres domésticos.   Las cocinas y cuartos de servicio tienen pisos de parquet al igual que en las cocinas de la época porque se decía que cuando los pisos eran de piedra, los dobladillos de las faldas de la servidumbre se deshilachaban!   Muchos enseres jamás serían utilizados hoy día como por ejemplo el afilador de cuchillos de hierro que era un utensilio indispensable antes de que aparecieran los cuchillos de acero inoxidable. 
El cuarto de baño del su majestad el Rey es una suntuosa habitación que está decorada con pisos de mármol y una tina de mármol africano de color verde.  Las llaves de agua son de plata y el plafón tiene pintada una escena de la Expulsión del Paraíso. Por supuesto todo funciona: agua caliente y fría...
Los cuartos del servicio tienen muebles fabricados con madera de acebo, sobrecamas tejidas a mano, jabones, juego de porcelana y otros adornos. (Recuerdan la serie de televisión: Los de Arriba y los de Abajo?)
En la habitación del Rey la cama de Su Mejestad tiene una sobrecama de damasco de seda y oro y la cabecera está bordada con el escudo real.  La alfombra está bordada en Petit Point con hilos de plata y lana.
La fachada de la mansión tiene bisagras para poder cerrarla y abrirla. Cuando la casita se cierra, debajo de la fachada se pueden ver unos cajones que al abrirlos nos sorprenden con toda una colección de personajes para "jugar": familia real, súbditos, servidumbre e invitados. Al deslizar hacia afuera otro cajón se puede ver el cuarto de máquinas: transformadores eléctricos, cisternas, tanques de agua, bomba de agua, despensa y cava. Todo, absolutamente todo hecho a escala y funcionando. 

La mansión por supuesto cuenta con una habitación de seguridad- una gran caja fuerte.
Allí están guardadas las coronas y joyas de la reina, el cetro, el orbe, collares de perlas, juegos de mesa y servicios de plata para banquetes.
En el gran comedor está la mesa puesta con plata y cristal e incluso con pequeñas frutas y platos de postre, como si recién se hubieran levantado los comensales de un banquete.
En el garage hay varios automóviles: un Rolls Royce, una limousine de 7 asientos y otros automóviles así como motocicletas y bicicletas hechas a una escala perfecta.
Las pinturas y murales que adornan la mansión son copias perfectas de cuadros famosos pintados en miniatura al óleo.   Los libros están escritos a mano a una minúscula perfección, encuadernados con piel, adornados microscópicamente con hoja de oro.  Y la cava... los vinos, todas las botellas de cosechas fabulosas con corchos y etiquetas auténticas. 
Aquí en mi biblioteca tengo el libro-souvenir de mi visita a Windsor cuando era pequeña.  Tal vez no lo disfruté como hoy lo hubiera hecho.   El hojearlo me transportó de nuevo a esa mañana en el Castillo de Windsor de la mano de mi mami.

Ahora bien, estas fotografías pertenecen a la casa de muñecas que les comenté al principio de esta narración.  Una querida amiga mía pasó muchos años de su vida coleccionando miniaturas. Su marido es el autor de una gran mayoría de mobiliario en madera y a ella corresponde la autoría de tapetes bordados y otra serie de textiles que adornan la mansión.   La casita hoy en día tiene un cristal que la protege por eso las fotografías de repente tienen cierto brillo.  El gato con la pecera es único verdad?




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