domingo, 6 de abril de 2008

Quilts en los años Setentas





El movimiento artístico norteamericano en los años sesenta y setenta, fue factor central en darle forma al boom del acolchado y las olas que se levantaron derramaron infinidad de nuevas ideas. Esto era ahora un momento de ebullición donde manualidades de todo tipo eran reevaluadas y elevadas a un nivel artístico –las líneas que dividían el arte de la manualidad se borraban a propósito. El pintor Robert Rauschenberg produjo una obra de arte en 1955 llamada BED (cama) en la que pintó sobre pedacería de una Quilt tradicional. Y fue en esos años que las Quilts llamaron la atención de los encargados de museos y galerías de arte quienes se deslumbraban por sus colores y composición. En 1971, el Museo Whitney de Nueva York inauguró una exhibición llamada "El Diseño Abstracto en las Quilts Americanas". Se expusieron 62 colchas de patrones tradicionales hechas entre 1840 y 1930 pero los críticos más cotizados se entusiasmaron al grado de publicar en periódicos y revistas especializadas que las Quilts del Whitney se podían categorizar como obras maestras de arte contemporáneo. Y no fue solamente en Manhattan que estas Quilts recibieron tantos elogios ya que por 4 años las colchas viajaron en una exposición itinerante por toda la Unión Americana y Europa.


La atención que los medios y los especialistas en arte contemporáneo le dieron a las Quilts, literalmente las "elevó" del nivel meramente utilitario de sobrecamas. Primeramente, el coro de elogio aumentó el número de coleccionistas y el valor de las piezas. Y lo más importante fue que liberó a todas aquellas mujeres que hacían Quilts a que dejaran de pensar que sus trabajos eran meramente objetos utilizados dentro del hogar.

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