martes, 31 de julio de 2007

Cada delantal guarda su propia historia


He estado leyendo acerca de una exposición itinerante en los EUA llamada: "Apron Chronicles, a Patchwork of American Recollections". Aprons=delantales=mandiles. Apron la palabra en inglés viene de Naperon (en francés) que quiere decir "mantelito". Las mujeres de nuestra generación no utilizamos delantales por diversas razones, principalmente ya que la ropa es más práctica y podemos secarnos las manos en los jeans de ser necesario. Pero es muy curioso como hoy día en revistas, en nuevas ediciones de libros, en e-bay, la nostalgia de los días pasados del delantal está regresando.

En un hermoso libro llamado: Apron Chronicles ( Las Crónicas del Delantal ) una mujer de 94 años entrevistada comenta: "Una no terminaba de verse arreglada hasta que te ponías un delantal", cosa que es cierta ya que las mujeres en los años '40 y '50 tenían un cajón en el armario repleto de delantales. Los había para cocinar, para recibir visitas, para hacer la limpieza en casa, pero poco a poco la costumbre fue desapareciendo y quedaron en el cajón del olvido muchas veces como el recuerdo de la pesada faena en el hogar. Hoy sin embargo, estan volviéndose a poner de moda y los delantales se ven chic cuando los lleva una muchacha joven con jeans estrechos y zapatos de piso.


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Y si volvemos un poco a la historia de esta nostálgica prenda, allá en los 1800's la mayoría de los enseres menores eran fabricados en casa. Toda mujer utilizaba un delantal hecho por ella, ya fuera para cocinar, para cargar algo o bien a alguien, para envolver al niño recién bañado, para protegerse las manos al retirar una cacerola de la estufa o incluso hasta para apagar un fuego.


La Revolución Industrial hizo que el delantal formara parte importante del vestuario en fábricas y todo tipo de oficio. Los años 20' con mayor solvencia económica trajo a la mujer la moda de los delantales ya no de cuerpo entero sino a la cintura con infinidad de adornos y decoraciones. Vino luego la Gran Depresión y los delantales se colocaron en primera fila para acompañar en todo tipo de arduas labores. Pasa la guerra y muchas mujeres que habían sido obligadas a desempeñarse en trabajos militares, regresan gustosísimas a casa con la ilusión de crear nuevamente un hogar cálido y seguro.

En los años 50 los delantales se ponen nuevamente a la moda. Pero llegan los años 70 y con todas las nuevas fibras textiles que inundan el mercado de la ropa, el "wash and wear" hace que el delantal se vaya quedando a un lado.

Pero la marca más importante la hace el hecho de que a partir de ese momento, la mujer ya no se queda en casa, más bien ya no QUIERE quedarse en casa. Ya no desea tener hijos tan pronto se casa, sale a trabajar, a continuar con su educación, y es entonces cuando el delantal se convierte en el ícono de las limitaciones femeninas. Ya para los 80's el uso del delantal había desaparecido y solo se utilizaba utilitariamente. Hoy día, el deseo de renovar el nido, de colocar en un sitio importante la ingrata labor del hogar se percibe cada vez más. Aquellas que ahora vuelven gustosas a sus cocinas utilizan un delantal. Las que cosemos los estamos elaborando con cariño para nosotras, para regalar a nuestras amigas. Yo he regalado ya varios a mis amigas y lo seguiré haciendo pues he encontrado un sinfin de fuentes de inspiración y telas telas y más telas para seguir coleccionando.

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